Editorial

Animation Etca

Nuestro fundador.

José Plácido Lemus cree en el deber de hacer más segura y llevadera la vida de las personas, especialmente de quienes viven en condiciones que dificultan las acciones básicas para proteger su salud.

Profesional en ecotecnologías, su experiencia de 30 años en el sistema de salud pública le ayudó no solo a acumular experiencia, sino también a comprender las necesidades de muchos salvadoreños. Leer más

Su sensibilidad social lo lleva a trabajar como propietario de OFICMA y ETCA, en la búsqueda de herramientas para prevenir los problemas de salud originados por microorganismos comunes en nuestro ambiente, especialmente los que provocan enfermedades que afectan los sistemas respiratorio y digestivo.

Sabe que gran parte de las enfermedades se pueden prevenir con higiene en el hogar y crear las herramientas para hacerlo, ha sido su prioridad. Muchos años de investigación, desvelos, inversión y dedicación, han sido necesarios para ofrecer los productos que ha creado.

¿Sabes cuánto cloro consumes en el agua que bebes?

Hay mucha gente con problemas graves de salud por ingerir cloro en exceso. Recuerde que el agua que recibimos en los grifos de las casas lo contiene y pocos saben el daño a la salud que les causa.

Utilizar el cloro para desinfectar el agua de consumo en la higiene domestica está bien y sin duda es muy necesario; pero agregarlo al agua cuando no ha sido previamente tratada o por lo menos filtrada, es un problema delicado para la salud pública. Leer más

Esto debido a que se convierte en un reactivo detonante para acelerar condiciones fisiológicas que podrían pre-disponer a dolencias como la insuficiencia renal, pues facilita a que el cloro reaccione con la contaminación presente en el agua sin tratamiento y forme cloro combinado (cloraminas y otras formas de trihalometanos)

Peor aún, cuando hay presencia de residuos de pesticidas, herbicidas o de materia orgánica, como algas y otros sedimentos.

La advertencia va en el sentido que el cloro combinado no es monitoreado para verificar las dosis que ingiere la población, ni se advierte que se trata de un compuesto que resulta de la reacción del cloro con los elementos presentes en el agua que bebe, según la procedencia o la fuente de abastecimiento.

Actualmente se vigila el cumplimiento de la normativa vigente, en cuanto a que exista cloro en el agua para que sea garantizada la desinfección de esta para consumo doméstico; pero no se controla el abuso en las sobredosis aplicadas, exponiendo a las masas poblacionales a ingerir cloro combinado sin habérsele advertido del potencial peligro que esto representa para su salud, especialmente si la persona ya tiene síntomas relacionados con enfermedades que anteceden a la insuficiencia renal, la cual generalmente es diagnosticada cuando ya es demasiado tarde.

No te expongas más, retira el cloro que contiene el agua, antes de ingerirla.

Usa las velas filtrantes de arcilla microporosa con carbón activado, caolín y plata coloidal. Estas son de bajo costo y formuladas para lograr alta eficiencia en la retención del exceso de cloro y sus compuestos de reacción, así como el resto de porquerías indeseables en el agua para beber. Además corrige la acidez (pH) del agua lluvia, en caso de que se utilice para beber.

¿Cuánta agua desperdiciamos cada día?

Imagina a un cabezón de la NASA que gasta millones de dólares y descubre que en el planeta Marte, existe el equivalente a un litro de agua parecida al agua residual del valle de México, que descarta un estimado de 52 metros cúbicos por segundo (52,000 litros de agua negra por segundo).

La gran noticia que se armaría en las redes sociales y en todos los medios. Jajajaja, sí que somos raros los humanos.

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Los humanos somos 70% agua, y descartamos en las alcantarillas el 70% de la dotación recibida, ya transformada en agua residual.

Una muestra es que solo para el arrastre mecánico de excremento y orina, ocupamos más del 50% de la dotación recibida. Imagina la cantidad de agua que se desperdicia en ciudades como México, Nueva York o Tokio, o en las pequeñas comunidades que con tanto esfuerzo llevan hasta sus viviendas el agua o la captan de la lluvia.

Bastaría con cambiar los artefactos sanitarios por un modelo de retrete que transforme en harina seca y esterilizada, el 90% de dichos vertidos.

Lo que digo no es imposible. Se puede hacer con tecnología desarrollada y aplicada en otros campos. Podemos hacer más que lamentarnos. Si eres inventor como yo, o quieres invertir en ecotecnias globales en agua y saneamiento, por favor contáctame.

Juntos podemos hacer mucho por las comunidades y el medio ambiente.
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